martes, octubre 17, 2006

Poesía

Bajo la piel


Cuando tus manos anhelaban
morder mis miembros
cuando tus muslos querían
enramarme entre las mias
y tu pecho quería reposar soñado
en mi vientre vehemente
pretendía, yo, tus carnes níveas
dilatarse presurosa
sobre mis febriles pieles
Ya no es solo imaginar, sino
arrebatar
las realidades de nuestros templos
que solo buscan eclipsarse
bajo la complicidad de la noche
Emprendimos la excitación temprana
nuestras miradas de bajos instintos se crisparon
en nuestras miradas de fuego
Estas buscaron nuestras sombras ya despojadas
que tímidamente anhelaban ser penetradas
a un socabón , ya humedecido
Cuando tiritaban nuestros labios
entre la estrechez virtuosa éstas estimularon
la sinfonía complaciente de nuestras pieles rojas
que se introducían agitadamente al compás
de nuestras sensaciones provocadas
Nuestras voces murmuraron caricias obscenas
que afanaban a nuestras materias ser violadas
desgarradas, arrebatadas de su pudor
Tendidos y absortos nuestros cuerpos
piden paz ante tal portentosa guerra
la excitación cayó en la madrugada
Excitados fugazmente, continuaron
las acciones inmortalizadas


Atenea

No hay comentarios.: